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Acceso a toda la comunidad inversora, nacional e internacional

En la Bolsa operan simultáneamente diversos tipos de inversores. Cada uno con su propia forma de actuar, están analizando continuamente nuevas compañías en las que situar sus fondos.

Cotizar en Bolsa significa acceder a la importante masa de recursos aportada por estos inversores. Sus objetivos los convierten en los socios financieros idóneos para cualquier empresa: buscan un valor añadido, tanto vía incremento de precios, como vía dividendos. No interferirán en la gestión cotidiana de la empresa, aunque serán exigentes con los resultados de la misma. Por otra parte, no sólo están interesados en empresas de gran tamaño; necesitan completar sus inversiones con empresas de gran potencial de crecimiento, sean pequeñas o medianas.

En la Bolsa operan simultáneamente diversos tipos de inversores. Producto de la globalización y la internacionalización de los negocios y los mercados, en 2013 en la Bolsa española cerca del 80% del volumen efectivo negociado en productos de renta variable, principalmente acciones, se lleva a cabo por inversores extranjeros. De forma reiterada,
desde 2010, los valores de tres multinacionales españolas  (Santander, BBVA y Telefónica ) son los más activamente negociados de la eurozona.

La calidad y diversificación de esos activos y la continua mejora del mercado de valores como polo de liquidez son favorecen el acceso a la Bolsa española y son, en gran medida, responsables de estos fenómenos. Al cierre de 2012, los inversores extranjeros eran propietarios del 40% del valor de mercado de la totalidad de acciones cotizadas en España (ver información). El segundo grupo de inversores que detentan acciones negociadas en España eran las familias con un 25% del total.

Históricamente, en especial desde los procesos de privatización de grandes compañías a través del mercado de valores en los años 90, las familias españolas han sido muy activas en términos de inversión directa en acciones, especialmente si se compara con otros mercados europeos desarrollados. Del total de salidas a Bolsa (OPV y OPS) registradas en España entre 1986 y 2009 (230) los hogares absorbieron el 40% del nuevo papel colocado en el mercado. Esta tendencia ha proseguido en los últimos años cuando, a pesar de los negativos efectos de la crisis sobre el proceso de incorporación de nuevas empresas a Bolsa, en las numerosas operaciones corporativas destinadas a reducir endeudamiento y fortalecer los recursos propios de muchas compañías (principalmente con ampliaciones de capital), las familias españolas se han mostrado muy receptivas a participar aumentando su base de ahorro financiero en acciones. Datos que refuerzan el sesgo estable de este grupo de inversores en la Bolsa española que, sin duda, viene favorecido por la flexibilidad y seguridad de los accesos al mercado para todos
los inversores.

Las compañías no tendrán que salir a buscar a los inversores uno a uno. La Bolsa se los aporta

 En resumen, las empresas que deciden cotizar en Bolsa cuentan con una base de inversores acostumbrada a invertir en proyectos empresariales y a asumir riesgos. Las compañías no tendrán que salir a buscar a los inversores uno a uno. La Bolsa se los aporta.

El acceso a los distintos tipos de inversores que la Bolsa ofrece a las empresas, les permitirá diseñar, en buena medida, la composición de su accionariado y, sobre todo, dotarle de una gran estabilidad.

 La capacidad de control sobre esta composición es máxima cuando la salida a Bolsa se acompaña de una oferta pública de venta o suscripción, en la que se puede definir con precisión a quién se da entrada en la empresa.

La salida a Bolsa permite a la empresa diseñar con precisión la composición de su accionariado

Como es natural, las transacciones que vayan realizándose a diario en el mercado modificarán la identidad de los accionistas, y con el tiempo, la distribución entre diferentes tipos de inversores. Este proceso puede ser estimado por la empresa mediante diversas herramientas. En general, cuanto más activa sea la compañía en sus relaciones con los inversores, más cerca se encontrará de sus necesidades y de sus movimientos.

En cualquier caso, todos los inversores se comportan bajo un común denominador: obtener el mayor valor de su inversión. Una política de dividendos clara y equilibrada con el comportamiento de las cotizaciones a largo plazo satisfará a todo tipo de inversores.

 

 

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