EL RINCÓN DEL INVERSOR
Fondos Éticos
En los últimos años, hemos visto incrementarse considerablemente las alternativas de inversión y, en este sentido, los Fondos han experimentado un crecimiento espectacular tanto por el volumen de negocio que mueven, como en el número de partícipes con los que actualmente cuentan. Las combinaciones son muy numerosas y los fondos éticos están comenzando a pisar fuerte dentro del panorama inversor.
Estos fondos tienen su origen en los Estados Unidos a principios de los años setenta y responden a una nueva alternativa de inversión colectiva, basada en la inversión socialmente responsable. Los fondos éticos nacieron con el fin de gestionar la composición de carteras siguiendo criterios medioambientales y sociales.
En nuestro país, el primer fondo ético apareció en 1994 y el atractivo de combinar la búsqueda de rendimientos financieros a las inversiones, sin olvidar criterios de índole social y medioambiental, han permitido que su difusión y aceptación sea creciente.
Los principales objetivos de estos fondos se podrían resumir en la siguiente relación, que recoge el principio simple de no dar la espalda a lo que se haga con nuestro dinero:
Este tipo de productos financieros suman a las habituales variables de rentabilidad, liquidez y riesgo, el valor añadido de invertir según las convicciones de cada cual. Por lo tanto y para la elección de las empresas que formarán parte de la cartera de estos fondos, las Sociedades Gestoras se encuentran con unos límites que no les permiten realizar inversiones en compañías que:
Conseguir que la búsqueda de rentabilidad sea también solidaria o, dicho de otro modo, que la solidaridad sea rentable, es el rasgo distintivo de esta alternativa de inversión. Muy pronto términos como green chips o valores socialmente responsables y, los que en este rincón nos ocupan, los fondos éticos, formarán parte de la cada vez más amplia terminología bursátil y financiera.