El Rincón del Inversor
QUÉ ES UNA “SALA DE BOLSA”
Aunque las imágenes nos sigan mostrando todavía grupos de personas agitadas que corren de una forma desordenada y gritan levantando los brazos para comprar y vender acciones, las Bolsas ya no funcionan realmente así. Desde 1.986 en Londres y desde 1.989 en España, siguiendo la pauta de todas las plazas mundiales, las Bolsas utilizan ordenadores y los operadores autorizados emiten las órdenes de compra o de venta desde las pantallas instaladas en sus despachos. Los sistemas electrónicos de negociación han reemplazado a los famosos “corros”. Como resultado, los palacios bursátiles se han quedado vacíos, hasta tal punto que muchos de ellos se han convertido en museos de las finanzas, y las Bolsas se han instalado en nuevos edificios, similares a cualquier edificio de oficinas.
Las reacciones de los diferentes colectivos ante este fenómeno han sido diversas. En un primer tiempo se consideró que se había “deshumanizado” al mercado, que la pérdida de contacto entre las personas, tan necesario en las transacciones comerciales, iba a tener un impacto negativo y que en consecuencia el interés por las Bolsas iba a disminuir. Si bien es verdad que las propias Bolsas no propusieron inicialmente nada para “rellenar el hueco”, poco a poco empezaron a surgir ideas y proyectos que han permitido demostrar que la automatización de las operaciones bursátiles no está reñida con los contactos humanos. Muy al revés, puesto que hoy podemos afirmar que los mercados electrónicos de negociación han aumentado la visibilidad que los inversores tenían del mercado. Basta recordar, para demostrarlo, que en los corros sólo un reducido número de personas sabían lo que ocurría y que las cotizaciones únicamente se desvelaban una vez la sesión de Bolsa terminada. Hoy, en tiempo real, todos los actores del mercado pueden seguir el desarrollo de la sesión y conocer inmediatamente lo que está ocurriendo.
Las Bolsas han instalado en sus locales toda la infraestructura necesaria para que el público en general pueda tener toda la información que necesita y los intermediarios financieros han instalado también en sus locales unas salas con un conjunto de monitores que permiten hacer lo mismo. Estas “dependencias” específicas son las llamadas Salas de Bolsa, que permiten al mismo tiempo crear ambiente y foros de encuentro y de formación. Las Salas de Bolsa han reemplazado en cierto modo a los ambientes bursátiles de antaño.
Cabe señalar que estas salas son cada vez más sofisticadas y que su número será cada vez mayor debido al auge bursátil. Valgan como pruebas concretas la Sala
de Bolsa instalada en Torrent por el Club de Gerentes con la colaboración de la Bolsa de Valencia o las que está instalando el Banco de Valencia.
Esta es una de las razones por las que la Bolsa de Valencia ha creado Bolsa.SI, que incluye entre sus prestaciones un servicio “llave en mano” para instalar dichas salas.
Sin lugar a dudas, cuando la tecnología está al servicio del ser humano, y no lo contrario, se pueden cambiar las costumbres para mejorar el servicio.