RENTA FIJA: BONOS Y OBLIGACIONES
Si bien es cierto que la renta fija, a la que suelen acudir los inversores más conservadores alegando una profunda aversión al riesgo, ha ido reduciendo poco a poco su atractivo debido, principalmente, a la reiterada bajada de tipos de interés, no debe, nuestro lector, olvidarse ni de su existencia ni de la posibilidad de invertir en ella.
Hablaremos pues en el Rincón de esta semana de dos instrumentos de renta fija, las obligaciones y los bonos recordando, no obstante, otro más, Las Letras del Tesoro que serán tema de próximos Rincones.
Al igual que las acciones (renta variable), son partes alícuotas del capital de una sociedad y confieren a su propietario el derecho, entre otros, de recibir la parte de los beneficios que la empresa reparte como dividendos, las obligaciones y los bonos son partes de empréstitos. Diremos, a modo de recordatorio, que un empréstito es una forma más de financiación utilizada tanto por el Estado como por las empresas, de forma que éstas reciben el capital de los ahorradores que lo suscriben, comprometiéndose a devolverlo además del pago de unos intereses. El cobro periódico de esos intereses cuya cuantía debe estar previamente determinada, justifica la denominación de renta fija para estos valores.
Claro hay que tener también donde acudir para la compra-venta de estos bonos u obligaciones. Existe un mercado de Deuda Pública Anotada donde se negocian valores emitidos por el Estado y otras Administraciones Públicas y que tiene la categoría de mercado oficial al igual que las Bolsas de Valores y los Mercados de Futuros y Opciones. Sin embargo no hay que olvidar que también en las Bolsas se realiza la negociación de valores de renta fija y se hace de dos formas, por el sistema tradicional no electrónico o corros y por el sistema de negociación electrónico en el que existe también un segmento dedicado a la Deuda Pública.
La evolución del mercado y las nuevas necesidades tanto a nivel económico como a nivel empresarial ha dado lugar al desarrollo de una amplia tipología de estos instrumentos financieros que nos puede hacer perdernos en un mar de nombres. Veamos pues algunos de ellos:
- Obligaciones/Bonos del Estado: quizás son los que resulten más familiares al lector. Es la Duda Pública, la emitida por el Estado y alguna otra Administración Pública. El interés que aporta depende de cada emisión y se determina por un sistema de subasta competitiva cuya resolución prometemos tratar en otro Rincón.
- Obligaciones /Bonos con tipo de interés fijo: Su característica principal es que el tipo de interés al que están remunerados no varía a lo largo de toda la vida del valor.
- Obligaciones/Bonos con tipo de interés variable: Se caracteriza porque el tipo de interés varía en función de determinados índices o tipos de interés de mercado.
- Obligaciones/Bonos garantizados: Otorga a su propietario el derecho a convertir, en unas fechas especificadas, su valor en acciones, sean de la misma sociedad emisora o de otra sociedad desla cual la emisora es poseedora de un paquete de acciones.
- Obligaciones/Bonos indiciados: La indiciación, también el lector habrá podido oír indexación, puede darse bien en el tipo de interés, bien en la cuantía de la amortización del capital o bien en ambos y significa que dependen de la evolución de un determinado índice (índice de precios, índice bursátil)
Aunque hemos hablado indistintamente de unas y otros, debe saber el lector que la diferencia entre ambos es su temporalidad, mientras que la emisión de bonos suele tener una duración entre uno y tres años, las obligaciones son pensadas para una financiación a más largo plazo.
Por último nos gustaría destacar dos tipos de bonos que pueden haber llamado la atención de muchos debido a su expresivo apellido. Son los bonos basura, que se caracterizan por estar emitidos por empresas con mucho riesgo, entiéndase esto como poca solvencia, y que por ello prometen altos rendimientos a sus suscriptores; y los bonos matador que lejos de lo que muchos tienen en la cabeza no son más que aquellos emitidos por no residentes en el mercado español.