EL RINCÓN DEL INVERSOR
COMO GESTIONAR EL RIESGO
En el momento presente, estamos asistiendo a un fenómeno de globalización que envuelve los mercados de valores caracterizado por extraordinarios movimientos en los precios de los activos cotizados y a una crisis financiera latente, más agudizada en los países emergentes (fundamentalmente, el Sudeste Asiático y América Latina) que parece asomarse al resto del mundo a través del denominado "efecto contagio".
Ello ha traído consigo una situación paradójica: de un lado, ha conllevado sustanciales beneficios a la economía mundial en términos de eficiencia y mayor crecimiento, aunque no ha ayudado a aportar una mayor estabilidad a las economías, lo cual ha generado efecto pernicioso, traducido en el mercado en un notable incremento de la volatilidad.
Ante este hecho, los gestores pueden optar básicamente, bien por realizar inversiones rápidas y de poca duración en valores muy determinados con el único objetivo de aprovechar los desequilibrios temporales en los precios, o bien por invertir en las mismas acciones que componen un índice representativo (por ejemplo, el IBEX35), replicando la evolución global del mercado, abstrayéndose de las situaciones de pánico generalizado en momentos de excesiva volatilidad.
Pero, ¿qué tipo de gestión, activa o pasiva, sería más provechosa?.
Las estadísticas acerca de los principales fondos de inversión gestionados en Europa demuestran que la gestión pasiva, también conocida como indexación, ha resultado ser más provechosa, ya que como potenciales ventajas:
- facilita la estructuración de carteras, pues se sigue idéntico criterio que el empleado en el índice elegido,
- facilita la estrategia de selección; las empresas elegidas son las mismas que componen el índice o una amplia representación del mismo,
- facilita el seguimiento de la evolución de la cartera; básicamente será similar a la del mercado,
- facilita la aminoración en el coste de selección, ya que viene predeterminado por el índice escogido.
No obstante, la adopción de esta estrategia no está exenta de algunos inconvenientes que cabe tener en consideración:
- el coste de oportunidad de una selección predeterminada en detrimento de otros valores que no pertenecen al índice de referencia pero que están en una coyuntura más favorable,
- la posibilidad de tomar un índice inadecuado.
Así, de lo expuesto se desprende que la labor del gestor se reduce, fundamentalmente, a la elección de dos parámetros:
qué índice va a usar: los utilizados por los principales fondos, estos son, FTSE All Share (en el Reino Unido), CAC40 y SBF120 (en Francia), DAX100 (en Alemania), Belgiam All Share (en Bélgica), BCI (en Italia) e IBEX35 (en España).
qué método de indexación va a usar: normalmente se recurre a la réplica pura del índice, aunque existen otros tales como la réplica por muestreo, limitado a un número (a menudo es difícil poseer una cartera con los 35 valores del IBEX, por ejemplo)
En síntesis, la indexación y la gestión activa son mayoritariamente consideradas más complementarias que excluyentes.