EL RINCÓN DEL INVERSOR
EL RIESGO BURSÁTIL
A menudo, aparecen en la prensa titulares sorprendentes tales como "Incertidumbre en las cotizaciones", "volatilidad en los mercados", "crash bursátil", los cuales denotan un fuerte matiz alarmista y que no siempre se ajustan a la realidad de parqué. Pero empecemos por el principio.
Si consideramos la bolsa como un barómetro de la economía, es fácil aceptar que el propósito fundamental de ésta es cotizar en el momento presente, expectativas futuras. Y esto supone, entre otras muchas cosas, intentar preveer conductas, compradoras o vendedoras, de los individuos que intervienen en el mercado bursátil. Estos mismos individuos pueden tomar decisiones de inversión en función de infinidad de parámetros (económicos, políticos, sociales, etc...), aunque, por regla general, suelen reducir este abanico de factores relevantes a uno solo, las expectativas futuras de la rentabilidad de un valor.
Parece lógico pensar que, en un principio, resulta preferible comprar un valor con unas expectativas de revalorización del 30% en lugar de otro que ofrezca un 10%. Hasta aquí nada que objetar.
Sin embargo, żes posible conocer con exactitud esas futuras rentabilidades?, la contestación es fácil, NO. Existen multitud de factores que afectan a la evolución de la cotización, unos de carácter previsible (evolución de los resultados de la empresa, inflación, …) mientras que otros por su aleatoriedad no tanto (caso Lewinsky).
Hemos de ser conscientes de que todas y cada una de nuestras potenciales predicciones sobre la evolución futura de un valor siempre van a incluir, necesariamente, un margen de incertidumbre. Es decir, las decisiones de inversión-desinversión se formulan en función de otro parámetro adicional capaz de recoger este conjunto de posibles sucesos, el riesgo. De ahí una primera conclusión, las decisiones de compra o venta de un valor, como mínimo, deberían estar basadas en el análisis del binomio rentabilidad-riesgo.
Sin animo de adoctrinamiento, el lector de este rincón no debe caer en el error de identificar el riesgo bursátil como algo negativo. Si todas nuestras decisiones de inversión tuvieran lugar en ambiente de certidumbre, todos los inversores nos colocaríamos en el mismo lado del mercado, es decir, todos comprando, o todos vendiendo, y por lo tanto, esto conduciría irremediablemente a su desaparición.
El riesgo bursátil no es, ni bueno, ni malo, simplemente necesario para la propia existencia del mercado de valores, el cual esta basado, principalmente, en expectativas de beneficios y no en ganancias ciertas.
Para finalizar, una modesta recomendación a los inversores, la regla 3D, Disponibilidad, Duración, Diversificación.
Disponibilidad: no invertir en bolsa dinero que se tenga que emplear en cualquier otra cosa.
Duración: las inversiones en bolsa deben ser a medio y largo plazo, ya que está demostrado que éstas superan en rentabilidad a cualquier otro tipo de inversión financiera.
Diversificar: los inversores que cuentan en su cartera con un número mayor de acciones de distintas empresas reducen el riesgo global de la misma.