El Rincón del Inversor
SENTIDO Y VOLATILIDAD
Digámoslo de una vez, los futuros son contratos. Si usted es un abogado, un jugador de fútbol o una persona que acaba de adquirir una vivienda, ya sabe mucho sobre contratos. Éstos tan sólo son un poco diferentes.
Un contrato de futuros es un acuerdo entre dos partes para entregar (uno de los contratantes) y recibir (el otro contratante) un determinado producto en el futuro. Ese producto podría ser un cereal, un metal o una moneda extranjera, o cualquier otra cosa que se negocie a plazo. Cada contrato está estandarizado, y en él se especifican la cantidad de la mercancía que se negocia, las características y la fecha de entrega o de liquidación. El comprador y el vendedor de un contrato de futuros acuerdan un precio hoy para un producto que será entregado y pagado en el futuro. Este precio es lo que se va a negociar en la Bolsa de Futuros.
La negociación con derivados aún puede complicarse más si utilizamos las opciones sobre los contratos de futuros. Las opciones son también contratos que le dan el derecho (y no la obligación como en los futuros) de comprar o vender un contrato de futuros a un precio determinado.
Por ejemplo, si usted no se quiere comprometer a comprar un contrato de futuros porque lo encuentra muy arriesgado, lo que podría hacer sería buscar un seguro, y para ello nada mejor que comprar una opción sobre ese contrato pagando una cantidad que se conoce como "prima". De ese modo tendría el derecho a ejercitar la opción y comprar el contrato de futuros a un precio especificado si fuera provechoso.
Por otro lado, usted no tendría porque ejercer la opción si ésta no fuera provechosa. Incluso podría vender su opción sin necesidad de ejercitarla si ésta valiera más que cuando se la compró. Por ello, se puede afirmar que las opciones (tanto sobre futuros y acciones) son ideales para inversores que sean extremadamente indecisos o extremadamente precavidos.
Es importante conocer un par de peculiaridades en la negociación con futuros. Aunque los contratos de futuros se liquidan y pagan a la fecha de vencimiento, cuando se casa una operación se requiere un depósito de garantía. La cuantía de este depósito varía en función de los mercados y del tipo de contratos, pero generalmente se ajusta a la volatilidad que presente el precio de la mercancía (la volatilidad en el mercado se entiende como la "velocidad" de los movimientos del precio del subyacente), con lo que suele estar entre un 10% y un 30% del valor del contrato. Este depósito se ha de mantener a lo largo del tiempo (con lo que se podría dar el caso de que debido a subidas o bajadas en el valor del depósito hubiera que reponer
dinero a lo largo de la vida del contrato) y tiene como función garantizar el buen fin de las operaciones.
Además, en los mercados de futuros existe una liquidación diaria de pérdidas y ganancias. Así, si sube el precio al comprador se le abonará en una cuenta que haya constituido a tal efecto la diferencia entre el precio de hoy y el de ayer. Por el contrario, al vendedor se le cargará.
Debido a la existencia de estos dos mecanismos, la pura inversión en un mercado de derivados puede hacerle ganar mucho dinero, pero a la vez perderlo. En consecuencia, opere con sentido, conocimiento e información, exactamente con los mismos criterios que se deben de utilizar para adoptar cualquier decisión en la vida.