El Rincón del Inversor

DEL TRIGO A LA ENERGÍA

El hecho de que en 1995 FC&M, el mercado de futuros valenciano, iniciara sus actividades, significó la importación de un concepto totalmente nuevo en España, pero que ya se utilizaba con enorme éxito en los países más industrializados: la negociación de contratos de futuros sobre mercaderías. La aparición de este nuevo mercado probaba la madurez del sistema financiero español que entonces ya contaba con 4 bolsas que negociaban en un mercado continuo compartido y dos mercados de futuros sobre activos financieros (MEFF Renta Variable y MEFF Renta Fija).

Cuando se habla de la génesis de la negociación de contratos de futuros sobre mercaderías, se ha de hacer referencia obligatoriamente a Chicago. La primera Bolsa de este tipo de contratos (Chicago Board of Trade, CBOT en adelante) se fundó en esta ciudad en abril de 1848. La mercancía elegida fue el trigo y el objetivo de estos pioneros consistía en crear un lugar de intercambio que facilitara las transacciones, uniformara las costumbres y usos comerciales, a la vez que ejerciera una labor de promoción de los mismos en el seno de la comunidad de comerciantes.

El CBOT se fue especializando en los mercados de futuros sobre productos agrícolas, diseñando contratos sobre diversos cereales y oleaginosas. También en Chicago, en mayo de 1874, se constituyó otra bolsa sobre mercaderías: el Chicago Produce Exchange, que posteriormente cambió su nombre por el de Chicago Mercantile Exchange (CME). Hasta la segunda guerra mundial esta bolsa negoció sobre productos tales como huevos frescos, mantequilla, queso, patatas y cebollas.

La industria de los futuros se confirmó como una potente herramienta de gestión del riesgo de precios y se amplió a otros productos en la década de los 50 y 60 como aves de corral, ganado vivo o panceta de cerdo congelada. En Europa la actividad de estos mercados se localizó principalmente en Londres, donde diferentes bolsas (LIFFE, LME...) listaron contratos sobre mercancías tan diversas como: café, cacao, grano, azúcar, metales e incluso servicios como fletes marítimos.

No obstante, el verdadero salto adelante de los contratos de futuros se produjo en la década de los 70. La desaparición de un tipo de cambio fijo entre las divisas (debido al abandono del patrón oro que había imperado desde la segunda guerra mundial) generó el temido riesgo en la negociación a plazo de divisas entre los operadores. Los responsables del CME, apoyados por el economista Milton Friedman, creían que los principios de la negociación de los contratos de futuros agropecuarios podían ser aplicados con éxito a instrumentos financieros.

 

 

 

 

 

En mayo de 1972, el Chicago Mercantile Exchange inauguró el IMM, una división exclusivamente dedicada a la negociación de contratos de futuros sobre 7 divisas extranjeras. De este modo se abría la puerta a los primeros contratos sobre instrumentos financieros, pues posteriormente llegaron los contratos sobre índices bursátiles, acciones, bonos etc.

Otro sector, de importancia económica y estratégica capital, sobre el que se han listado contratos de futuros ha sido el energético. Los shocks petrolíferos de finales de los años 70 mostraron la necesidad de dotar a estos mercados de instrumentos de cobertura. Así, en Estados Unidos el New York Mercantile Exchange (NYMEX) listó contratos sobre el petróleo de calefacción, la gasolina y el crudo, e incluso gas natural. En Europa, el International Petroleum Exchange (IPE) ha listado también contratos de este tipo con referencia europea (crudo y gas).

Finalmente, la desregularización y liberalización de los mercados eléctricos en la mayor parte de los países industrializados ha motivado que las bolsas pongan en marcha contratos destinados a dotar de cobertura a las transacciones allí realizadas. Buen ejemplo son los contratos listados por el NYMEX (EEUU) y el Nordpool (Noruega).

En España, FC&M trabaja intensamente en este sentido con el objetivo de listar contratos sobre electricidad en España. Algo que creemos que está a nuestro alcance en Valencia.