El "Monzón Financiero"

Hace muy poco hablábamos en este rincón de los "estornudos" de Wall Street, del "efecto dominó" y de otros términos relacionados con la globalización e interconexión de los mercados. Últimamente hemos tenido oportunidad de observar cómo, a pesar de que la economía española funciona estupendamente, los bajos tipos de interés garantizan una continuidad, facilitando la financiación de las empresas y la inversión del capital ahorrado y, por si fuera poco, las perspectivas de cara el futuro y a la Unión Monetaria son optimistas. A pesar de todo, nuestras bolsas de valores sufrieron varias sacudidas a consecuencia de lo que ya se denomina "monzón financiero", apelativo que viene dado por su origen asiático y por el caos que ha desencadenado su avance, especialmente en la zona asiática.

Este fenómeno comenzó en Hong Kong, centro neurálgico de la región asiática, a consecuencia de su adhesión a la República Popular China y del lógico temor que esto produjo entre los inversores extranjeros. Los grandes fondos de inversión y pensiones decidieron deshacer posiciones ante la subida de tipos de interés (realizada para tratar de atraer capital extranjero), que restaba atractivo a las inversiones y, además, no compensaba el "riesgo" que se corría. Por si fuera poco, el Gobierno de Hong Kong no parece dispuesto a acceder a la devaluación de su moneda. Lógicamente, si la capital del mercado asiático atravesaba momentos tan difíciles, es fácil imaginar cómo la situación se repetía en otros países de la zona, como Tailandia cuyos ministros, incapaces de controlar la situación, dimitieron en bloque a mediados de octubre. El "efecto dominó" se produjo rápidamente entre los centros financieros de la región, alcanzando incluso a Japón.

No hay que olvidar, ya lo explicamos, que en las principales bolsas del mundo (entre ellas, al menos hasta ahora, Hong Kong) además de los valores de carácter local, se negocian otros, correspondientes a empresas de fabricación de componentes electrónicos, que son internacionales (al negociarse en las principales bolsas del mundo y teniendo en cuenta las diferencias horarias, estos valores se compran y se venden durante las 24 horas del día). Las variaciones en los precios de estas acciones son muy importantes porque se trasladan rápidamente (por el arbitraje) al resto de los mercados donde también se negocian, potenciando el "efecto dominó".

La crisis asiática tiene su trascendencia y es lógico que se produzca una situación difícil momentánea. Lo que no tiene sentido es que se pierdan los nervios y se produzca un crack bursátil mundial. Los medios de comunicación han actuado como amplificadores, sobre todo tras el cierre de Nueva York, el 27 de octubre, media hora antes de lo habitual por las fuertes rebajas, comenzando a hablarse de "lunes negro", tratando de establecer un paralelismo entre esta situación y la ocurrida en octubre de 1987. La única coincidencia eran los elevados precios que habían alcanzado las acciones por la entrada masiva de ahorradores en el mercado a consecuencia de la rebaja de tipos de interés y que se había traducido en una sobrevaloración del mercado. Además, el mes de octubre es un mes en que los medios de comunicación están muy pendientes de lo que ocurre en el mercado, porque en este mes se produjo el crack del 29 y el del 87 (del que ahora se cumplen diez años, razón por la cual muchos diarios estaban publicando tablas y comparaciones con respecto a ese año). Sin embargo, ahora, como decíamos al principio, la situación económica es de crecimiento controlado, no existe recalentamiento de la economía y las perspectivas son inmejorables.

Por eso, una vez analizada la situación, se ha producido un movimiento contrario de entrada en el mercado en busca de "gangas", se ha alcanzado un récord de contratación en el Mercado Continuo de más de 235.000 millones de pesetas, el martes 28 de octubre, y los precios tienden a recuperar sus niveles razonables.