Comprar al son del Cañón, vender al son del Violón |
Como hemos tenido ocasión de comentar en este rincón, los refranes bursátiles responden casi siempre a la realidad del mercado. La crisis que las Bolsas han sufrido la semana pasada justifica ampliamente el refrán que hemos elegido para el titular de hoy. Estamos convencidos de que muchos inversores, sobre todo los recientemente incorporados al mercado, aún "tiemblan" ante lo ocurrido y no comprenden muy bien lo que ha pasado. Que se tranquilicen, no son los únicos. La Bolsa tiene muchas peculiaridades, y entre ellas se encuentra el hecho de que sube y baja por razones que queremos explicarnos rápidamente, sin conseguirlo siempre, sobre todo cuando nuestro entorno económico parece ir bien y la Bolsa baja. La semana que viene intentaremos explicar algunos de los parámetros que han propiciado los altibajos que todos hemos constatado, amplificados por "la sed" de noticias impactantes que algunos medios de comunicación han utilizado. Sin embargo, sí nos parece oportuno entresacar algunas lecciones y repetir algún que otro consejo.
Invertir en Bolsa no es un juego, aunque de vez en cuando lo parezca. En general, los inversores que "juegan" a corto o muy corto plazo pueden obtener grandes beneficios pero también grandes perdidas. También en general, los que intervienen a medio o largo plazo ganan, dependiendo evidentemente esta ganancia de los valores que compongan su cartera. Un inversor que "entró" en la Bolsa de Valencia a principios de este año y ha vendido durante estos días febriles no ha ganado quizás todo lo que quería, pero no ha perdido, su beneficio ha sido del 24%. El que compró en los dos últimos meses y decidió vender ayer si ha tenido pérdidas. El que ha mantenido sus posiciones, después de aguantar el chaparrón, estará contento. La formación y el buen uso de la información, son elementos básicos para no dejarse llevar por las tendencias a corto plazo. Por ello la Bolsa de Valencia ha creado el nuevo registro de Clubes de Inversión y las actividades formativas asociadas. Es imprescindible que al libre albedrío que cada cual tiene con el uso de su dinero, la Bolsa añada la necesaria cultura bursátil que permita disponer de herramientas básicas de decisión en la inversión/desinversión. Los refranes, basados en la sabiduría popular, puede ser una de ellas. El conjunto de adjetivos alarmantes y catastróficos a los que el inversor ha sido sometido durante varios días hacían pensar en una guerra (los tiros de cañón). Por eso había que comprar y no vender. Cuando el periodo "dulce" y tranquilo llegue (los sonidos del violón), el inversor podrá vender, si lo desea, con beneficios asegurados.