Los Fondos de Inversión (IV) |
En un solo capítulo no se podría describir, el amplio abanico de posibilidades donde un FIM permite invertir, por ese motivo, en la presente entrega desarrollaremos otras interesantes alternativas como son los fondos mixtos, los fondos en divisas y los internacionales.
Por fondos mixtos podemos entender tanto los fondos mixtos de renta fija como los fondos mixtos de renta variable, y tal y como su nombre indica, mantienen porcentajes de su cartera invertidos en renta fija y también en bolsa que, dependiendo de la cantidad destinada a cada una, se le dará una denominación u otra. La importancia de este tipo de fondos, radica sobre todo, en la posibilidad que los gestores tienen para adaptarse a la inestabilidad del mercado.
Sin ir más lejos, el espectacular comportamiento de la bolsa durante 1996, ha provocado un importante trasvase de dinero desde fondos de renta fija hacia la renta variable, en busca de mejores resultados, que otorgasen mayores rentabilidades a los poseedores de participaciones. Como media, y entrando en datos más concretos, el año pasado se repartieron una rentabilidad acumulada del 9,2% para la renta fija mixta y del 11,9% fue la que otorgaron los fondos de renta variable mixta.
El fondo de divisas es otra modalidad en la que se conjuga tanto renta fija como variable, pero como es lógico , sus activos están denominados en divisas. Normalmente, estas divisas son las que se conocen como una "cesta de monedas", que no es más que, una selección de monedas más fuertes y de las que se pronostica un buen crecimiento y fiabilidad.
De este modo, cualquier persona puede diversificar sus inversiones en los mercados internacionales, que suelen ser de difícil acceso para el inversor individual, aprovechando los conocimientos de los especialistas que gestionan los fondos. Esta opción está especialmente indicada para momentos en los que la peseta se presenta débil con respecto a otras moneas más fuertes.
Los fondos internacionales, por su parte, aparecieron dado el creciente interés, que los activos extranjeros despertaron en los inversores foráneos. Estos deberán tener al menos el 50% de su cartera de valores (tanto de renta fija, como variable), que se negocian en mercados internacionales. La ventaja, y al mismo tiempo el riesgo, que conllevan estos fondos, es el hecho de verse afectados por las variaciones en los precios de los activos que forman parte de la cartera, y al mismo tiempo, también se aprovechan de las fluctuaciones de las divisas, en las que se negocien los citados activos.
A este resumen de las diferentes modalidades de fondos, estructurados en dos grandes bloques como son FIAMM y los FIM, cabría añadir los Fondtesoros, que serán abordados en el próximo y último capítulo, de los cinco que han compuesto esta introducción a los fondos de inversión.
El gran interés y el importante desarrollo que ha experimentado esta alternativa de inversión, dada las grandes ventajas fiscales, el asesoramiento de profesionales y las altas rentabilidad que aporta, son motivo más que suficiente para que la Bolsa de Valencia se interese por dar a conocer y profundizar en este tema.