Los Fondos de Inversión (III)

Conforme la mentalidad tradicionalmente ahorradora de los inversores españoles se ha ido orientando hacia la inversión, se han diseñado productos financieros que ofrecen una mayor rentabilidad. Los fondos de inversión han contribuido a ampliar este abanico de posibilidades financieras, pudiendo seleccionar el producto que más se adapte a sus necesidades de inversión. Por lo tanto, y tras haber definido los fondos de inversión en activos del mercado monetario (FIAMM), en la entrega de la semana pasada, habría que abordar otro gran grupo de fondos, los fondos de inversión mobiliaria (FIM).

Son muchos los activos en los que un gestor de fondos puede invertir, cuando tiene que diseñar un FIM, pudiendo combinar valores admitidos a negociación en la Bolsa de Valores, mercados de deuda pública, mercados de opciones y futuros, mercado hipotecario y de pagarés de empresa y, otros valores que gocen de especial liquidez. Por este motivo y, dependiendo de la política de inversión que decidan adoptar los gestores de los FIM, aparecen distintas modalidades. En primer lugar (lo que no implica preferencia alguna), tenemos los "fondos de renta fija", formados en un 100% por valores de renta fija, con una vida media de aproximadamente de tres a cinco años y con la característica de ofrecer rentabilidad a cambio de muy poco riesgo. Frente a esto, cabría aclarar un tema, que desde la aparición de este tipo de fondos, ha creado confusión. Nos referimos, al hecho de asociar el calificativo de "fijo" a seguridad, pensando que nunca tendrían pérdidas. Por lo tanto, cuando les hablen de fondos de renta fija, se están refiriendo a la percepción periódica de una cantidad fija (los intereses) por la inversión realizada, donde esa percepción son los dividendos que se otorgan por la tenencia de acciones y la cuantía es variable. Además, el precio de los valores que forman la cartera de este fondo no es fijo, sino que fluctúa según la oferta y la demanda del mercado en el que se negocie. Por lo tanto, los FIM de Renta Fija otorgan rentabilidad con poco riesgo.

¿Qué está ocurriendo, sobre todo en el último año, con los fondos de inversión?.

Con la caída de los tipos de interés, los mercados de renta fija están perdiendo su atractivo y al mismo tiempo, los mercados de renta variable están registrando un avance espectacular. Principalmente por estos motivos, los gestores están dirigiendo el dinero hacia la bolsa, provocando que otra modalidad de los FIM como es la renta variable, esté acaparando el protagonismo en cuanto a productos de inversión se refiere, y se consoliden como fondos que ofrecen mejores previsiones futuras. Estos fondos están compuestos por menos del 30% en renta fija y más de un 70% en renta variable (acciones), teniendo en cuenta que el precio de las acciones fluctúa mucho (varía) y por ello, su nivel de riesgo es elevado. Dentro de esta modalidad podemos diferenciar los ìfondos índiceî, que representan una ponderación semejante a la de un índice bursátil. Actualmente en nuestro país, están proliferando los fondos referenciados al Ibex-35 (índice compuesto por los 35 valores más líquidos del mercado continuo), a causa de la buena rentabilidad que están ofreciendo.

Tras esta explicación, la pregunta sería, a qué inversores les interesaría un FIM Renta Variable, la respuesta es fácil. Dependiendo del porcentaje que la cartera del FIM tenga invertido en renta variable, el fondo puede ser considerado más o menos agresivo, debido al componente de riesgo que se asume, pero dado el potencial alcista del mercado bursátil, durante 1996 el aumento de riesgo ha sido compensado, y con creces, por un aumento en rentabilidad que a principio de diciembre acumulaba un 13,6% en renta variable, quedándose en un rendimiento del 8,2% para renta fija.