Los Fondos de Inversión (I)

¿A quién no le han propuesto aún un fondo de inversión?. ¿Qué inversor no tiene como mínimo uno?. El tema que iniciamos hoy en este Rincón es, sin lugar a dudas, la "vedette" de los productos que proponen las instituciones financieras a los inversores, y también el que ocupa más espacio en la prensa económica.

Sin embargo, el desconocimiento que se tiene sobre estos fondos, sobre todo cuando se les relaciona con la Bolsa, es francamente alarmante. Nos ha parecido pues oportuno explicar, describir y aclarar, de acuerdo con el espíritu de divulgación profesional que nos anima, los conceptos que sustentan la existencia de estos productos financieros tan populares.

En primer lugar, es necesario indicar que la idea de crear fondos de inversión se basa en un concepto que todo ahorrador debe aplicar sistemáticamente: diversificar riesgos, o como recuerda el dicho popular "no poner todos los huevos en la misma cesta". El principio de los fondos es pues el de reunir diversos productos financieros y hacer participaciones. Una participación representa así un conjunto de porciones de todos los productos que componen el fondo. Es evidente que la rentabilidad global va a depender de las características y de la evolución de cada uno de los productos del fondo, y aquí surge un primer aspecto sobre el cual el inversor debe aportar toda la atención: Se trata de obtener una información muy detallada sobre las características del fondo.

En efecto, los profesionales encargados de diseñarlo son generalmente especialistas que buscan el mejor equilibrio financiero, la mejor seguridad y el más alto rendimiento, pero el comprador se detiene pocas veces en analizar los componentes, pudiendo surgir así ciertas decepciones cuando los rendimientos anunciados no se alcanzan. Aunque en las próximas entregas explicaremos las distintas "familias" de fondos, hay que comprender que un fondo basado en divisas no es lo mismo que uno basado en renta fija o variable, o uno mixto, y que la dosificación porcentual de los diferentes productos básicos pueden tener impactos contrarios a los deseados. Esta búsqueda de información debe ser también completada con un conocimiento concreto de las condiciones fiscales asociadas que en muchas ocasiones dan al traste con la rentabilidad final esperada.

Otro aspecto confuso es la relación entre los fondos de inversión y la Bolsa. Hay que saber que sobre los casi 19 billones de pesetas invertidos en fondos, a penas un 3% utilizan la renta variable, aunque dicho porcentaje vaya en aumento por las buenas perspectivas que la Bolsa está mostrando y por la mejor comprensión que se está teniendo de la utilización conjunta de los valores del IBEX 35 y de los mercados derivados. Que quede pues bien claro que un ínfimo número de fondos de inversión utilizan los productos de renta variable. Para terminar con esta introducción nos parece útil indicar que en cualquier caso el ahorrador debe aplicar con los fondos los principios generales de toda buena inversión: informarse, comparar y leer "la letra pequeña".