El Corro (y 2) |
La pasada semana decíamos que en la bolsa española había dos sistemas de contratación, el electrónico o SIBE (Mercado Continuo) y el de viva voz (esto es, El Corro); constatábamos que el primero constituía un absoluto avance respecto del segundo. Pero también dejamos advertido, y razonado, que el Corro debía mantenerse y quizá incluso potenciarse.
En la ocasión presente nos vamos a detener en la descripción o explicación de algunas interesantes cuestiones relativas al funcionamiento de los corros, aunque antes, reforzando los argumentos que a favor de los mismos consignamos en "el Rincón" anterior, conviene que conozcan los inversores que en un mercado bursátil tan importante como el alemán alrededor del 70 por 100 de volumen de negociación se opera a través de los sistemas "físicos" o tradicionales de contratación; también se hace absolutamente imprescindible considerar que en las dos bolsas más importantes del mundo (Nueva York y Tokio, naturalmente) se utilizan unos procedimientos de negociación que podríamos denominar mixtos, esto es, combinando los soportes electrónicos y la presencia física de los intermediarios en los patios de operaciones.
La sesión en El Corro de la Bolsa de Valencia tiene lugar de lunes a viernes de las 10,30 a 11,00 horas de la mañana.
De acuerdo con su regulación legal (en gran parte aún en vigor la del Reglamento de Bolsas de 1967), en la formación de los precios, cuestión esencial, hay que tener en cuenta que para que dicho precio pueda variar respecto al último registrado se precisa que la operación sea por importe de, al menos, 100 acciones. En cuanto a la cuantía de tales variaciones, éstas no pueden ser inferiores al 0,125 por 100, mientras que la variación máxima de una sesión a otra no puede superar el 20 por 100. Advirtamos que tales límites, bajo ciertas circunstancias, pueden ser modificados por la Sociedad Rectora de la Bolsa, lo que naturalmente otorga mayor versatilidad y agilidad a la operativa en los corros.
Es cierto, obviamente, que el sistema de corros funciona, por lo que a la fijación de precios se refiere, de modo más segmentado, menos integrado, que el SIBE. Quiere decirse que en este último sistema hay para cada acción un solo precio por operación en cada momento, en tanto que en los corros cuando se considera más de una Bolsa, claro, puede no ser así; sin embargo, esa posible divergencia entre dos o más corros, que no es frecuente, es sólo temporal, encargándose el arbitraje (comprar en corro en la Bolsa más barata y vender en la más cara) de restablecer la necesaria unicidad en los precios.
Para terminar, y, por cierto, como un importante elemento adicional de interés para El Corro de la Bolsa valenciana, recordar a nuestros lectores que en esta Bolsa contamos, para los valores que sólo cotizan en ella, de un sistema específico de registro y liquidación mediante anotaciones en cuenta (el más conocido como SACL), que, por demás, responde a los mismos principios y criterios del sistema nacional y de los implantados en los mercados extranjeros más desarrollados.