El Corro (1) |
En el "Rincón" publicado el pasado 1 de julio nos ocupamos de los sistemas de contratación existentes en las bolsas españolas.
Como podrá recordar el lector, en el mercado bursátil español se cuenta con dos sistemas de contratación, el denominado SIBE para el Mercado Continuo y el tradicional Corro.
El SIBE es un sistema de contratación electrónico en el que, por tanto, las propuestas de compra y de venta se introducen y ejecutan entre las 10 y las 17 h. a través de la red que incluye los correspondientes equipos y aplicaciones informáticas.
Por contra, en El Corro, utilizado por la bolsa española desde su nacimiento (siglo XIX), la negociación se lleva a cabo de viva voz, esto es, voceando y, en su caso, casando, las diferentes posturas compradoras y vendedoras en "el parqué" (espacio físico de la bolsa habilitado al efecto).
Detengámonos, en esta ocasión y también en la próxima semana, en algunos interesantes aspectos de este característico modo de contratación, hoy muy en desuso, pero que, según entendemos y justificaremos, debería conservarse y quizá potenciarse.
Tras el arranque de la negociación electrónica "continua" en 1989, evidentemente, mucho más "potente" que el sistema tradicional, los corros fueron perdiendo progresivamente peso en el conjunto de la contratación de los valores bursátiles, de modo que actualmente sólo en torno al 5 por 100 del volumen total negociado en las bolsas españolas se realiza de viva voz.
Queda claro, pues, que el SIBE constituye, en general, un sistema de negociación claramente superior al de viva voz, lo cual no obsta para que, conforme hemos apuntado, puedan y deban darse algunas sólidas razones a favor de la pervivencia de este último y, por consiguiente, de la necesaria coexistencia de ambos sistemas.
Por un lado, sepa el lector que aún hoy existen unas 500 empresas -grandes, medianas y pequeñas- cuyas acciones se negocian, con mayor o menor regularidad, en los corros de las cuatro bolsas españolas y que, además, muchas de ellas, por su propia naturaleza (léase Sociedades de Inversión Mobiliaria, principalmente) o por otras variadas razones, se encuentran mucho más "cómodas" negociando sus acciones en el corro.
Por otra parte, y sobre todo para las bolsas que, junto a su proyección nacional e incluso internacional, reclaman y ejercen una decidida vocación regional, como es el caso de nuestra bolsa de Valencia, se hace de todo punto imprescindible el contar con unos procesos propios y directos de contratación a los que puedan acogerse los valores "locales" valencianos, como, por ejemplo, los Pagarés de la Generalidad (en el corriente año se negociarán más de 50.000 millones de pesetas de esta clase de valores en El Corro valenciano) o las acciones de aquellas empresas de nuestra Comunidad que, aún aspirando, o precisamente por esa razón, a entrar algún día en el SIBE, precisan de una primera fase del rodaje que mejor tenga lugar en el parqué.
Es importante indicar que bolsas como las de Nueva York, Frankfort, Tokyo utilizan aún corros con soporte informático. Pero de esto y de otros detalles hablaremos en las próximas entregas.