Los Valores Anotados

Al explicar cada semana un tema en este rincón, se han ido citando otros también importantes, que posteriormente hemos abordado de manera directa. Es justamente lo que ocurre con los valores representados mediante anotaciones, tema sobre el que en los últimos días nos están llegando los interrogantes de nuestros inversores.

Para explicar este tema con el adecuado orden, hay que empezar diciendo que para que la Bolsa en su conjunto funcione eficientemente (esto es, procurando las mejores condiciones para las operaciones de los inversores, y emisoras o empresas cotizadas) es preciso que, a su vez, se lleven también a cabo de manera eficiente los dos procesos esenciales del mercado bursátil, es decir, la contratación de las operaciones y la liquidación de las mismas (recepción del dinero por el vendedor y de los valores por el comprador).

La eficacia en la contratación de la Bolsa española está totalmente asegurada tras el arranque en 1989 del sistema de negociación electrónica, hoy denominado SIBE.

Unos años después, en 1992-93, le tocaría el turno de la modernización al proceso de liquidación, al implantarse en las bolsas españolas un sistema basado en la representación de los valores mediante anotaciones contables.

Representar los valores (acciones, obligaciones, pagarés de la Generalitat, etc.) a través de meras anotaciones en cuenta significa nada más, y nada menos, que hacer desaparecer los títulos, el papel que antes representaba a tales valores; en otras palabras, los valores quedan sin soporte físico, pasan a estar absolutamente desmaterializados. El accionista que tiene sus valores depositados en una entidad financiera ya no tiene en ella un determinado número de títulos físicos, sino ciertos asientos contables y un saldo a su favor. En cierto modo, lo que representa el extracto de cuenta corriente bancaria puede servir muy bien como ejemplo para entender y retener el concepto.

Ese extracto, en efecto, no es más que el reflejo de los pertinentes apuntes (cargos, abonos y saldo de efectivo) que figuran en los registros de la entidad financiera en relación con el cliente de que se trate; en el caso de los valores anotados ocurre tres cuartos de lo mismo; pues como decimos, en la entidad aparecerán también unos asientos (cargos, abonos y saldo de valores) indicativos de las diferentes operaciones (compra, venta, etc.) y posición final del cliente en cuestión.

Añadir, antes de terminar, que existe un sistema de anotaciones en cuenta para los valores que cotizan en más de una Bolsa española, pero que la Bolsa de Valencia cuenta con uno propio (conocido como SACL).